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sábado, 14 de marzo de 2015

El Queso

Cuenta la leyenda que el descubrimiento del queso se le atribuye a un pastor nómada que surcaba el desierto de Medio Oriente; llenó unas pieles de cabra con leche para transportarla en su travesía,  lo que no imaginaba es que la acción del cuero animal junto con el sol de justicia y el vaivén del camello produciría una masa blanquecina y sólida a la que denominó "Labneh".
Labneh tradicional

Labneh: muy típico de Oriente Medio, se sirve junto con pan de pita, aceite de oliva y hummus.


Los quesos se agrupan conforme a su dureza o suavidad. Sus cuatro tipos principales son: suave, semisuave, duro y muy duro. Los suaves contienen más humedad y su sabor es más sutil, mientras que los más duros se conservan mejor en el tiempo y su sabor es más acentuado.

Hoy en día existen más de 4.000 tipos de Quesos en el Mundo.




Los huecos que tienen algunos quesos se llaman "ojos" y son burbujas de gases producidas por las bacterias que contiene el queso. Aunque el queso desarrolle moho en su superficie puedes comerlo sin problema; sólo debes retirarle entre 1 y 2 cm de su corteza exterior.

Los Romanos eran amantes y experimentados productores de queso. Algunos en sus casas disponían de habitaciones dedicadas a su elaboración artesana.


viernes, 23 de enero de 2015

Gofio Canario

"El Mundo tiene una Europa,
Europa tiene una España
y España tiene un Jardín
que son las Islas Canarias".

Según la teoría más aceptada, los Guanches fueron un pueblo Bereber que se desplazó a las Islas con sus rebaños y cultivos, siendo la cebada el más importante.


El Gofio, harina obtenida de la cebada tostada, era su alimento principal. Este producto se ha mantenido en la gastronomía canaria como elemento fundamental de la misma, en multitud de formas diferentes, y elaborándose con distintos tipos de grano como el trigo y el millo (maíz).

Tratándose de un pueblo nómada, el gofio se portaba en zurrones y se mezclaba con agua amasándose para formar una pasta conocida como gofio amasado (pella).


Los guanches tenían en los productos cárnicos una parte importante de su dieta, provenientes de sus rebaños de cabras y ovejas, así como el cerdo. Consumían también leche y manteca, recolectaban dátiles y además capturaban mariscos en los riscos de las costas. Se sabe que los Romanos mantenían contactos esporádicos con los aborígenes canarios, permitiendo la llegada de higos y aceitunas.

Tras la conquista castellana del siglo XV y los productos traídos de América, provocó la llegada masiva de comerciantes y la influencia de la gastronomía de la Península incorporando a la dieta las papas y el maíz (llamado en Canarias millo por influencia del Portugués).

El Gofio se puede servir para abrir una comida, ya sea amasado (pella) o mezclado con algún tipo de caldo (gofio escaldado). También se puede tomar en el desayuno.

Es típico de las Islas, aunque su consumo se ha extendido a otros países como Venezuela, Cuba, Uruguay o el Sáhara Occidental. Incluso una empresa nipona ha decidido comprar Gofio para venderlo en el País del Sol Naciente.

sábado, 17 de enero de 2015

Descubrir el Chocolate

Los orígenes del chocolate constituyen uno de los grandes enigmas de la historia


Fueron los Olmecas (1200 a. C.) los primeros que cultivaron el árbol del cacao, a la sombra de los grandes árboles en las cálidas y húmedas selvas mexicanas. Heredó la civilización Maya los extensos cultivos olmecas a lo largo de las costas del Golfo de México.

"Aroma de cacao, bailando cerca del tambor, extendiendo profusamente su efluvio" (Antología Náhuatl).

Para los Mayas, los dioses fueron los primeros en consumir cacao e invitaron a los hombres a seguir su ejemplo.

Utilizado en ritos bautismales, matrimoniales y hasta asistía a los difuntos en su viaje al más allá; el cacao se hallaba muy presente en la cultura Maya.

Hacia el año 1300 d. C. los Aztecas, guerreros nómadas procedentes del Norte, se instalaron en el alto valle del actual México (2.000 m de altitud) desde donde controlaban un vasto imperio que se extendía hasta Guatemala. Los Aztecas nunca cultivaron árboles de cacao, ya que no se aclimataban al frío del altiplano, pero fueron consumidores incondicionales de la bebida del chocolate. Tan sólo los nobles y los guerreros tenían derecho a gratificarse con frecuencia con el fastuoso brebaje.

Las habas de cacao eran tan valiosas que hacían las funciones de moneda, al igual que las piedras preciosas o las plumas verdes y brillantes del quetzal, un ave fabulosa emblema del Dios Quetzalcóatl.



A principios del siglo XVI, en la mesa de Moctezuma II al finalizar la comida era habitual servir una calabaza repleta de diversas preparaciones a base de habas de cacao. Aromatizado con vainilla, flores, semillas rojas de achiote y pimienta, a veces con miel; el "chocolatl" era apreciado sobretodo por su espuma, que se obtenía al verter el líquido desde cierta altura. Como último refinamiento, siempre se servía seguido de un puro cuidadosamente enrollado. De este modo, Hernán Cortés fue iniciado en la bebida ceremonial y sus cremosas burbujas durante la conquista de México en 1519.